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Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad

Editorial Boletin #4

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Valparaíso ha sido declarado al fin, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Esto implica un reconocimiento suplementario por parte de esta instancia internacional de paz y concordia de Naciones Unidas. Confirma lo que los porteños ya sabíamos, es decir que nuestra bella ciudad, su puerto, sus cerros y sus habitantes, han sido protagonistas activos del desarrollo de América, desde su fundación en el S-XVI (que según los eruditos nunca se fomalizó) y del desarrollo del comercio mundial, principalmente durante el S-XIX y la primera mitad del S-XX.

 

Por Valparaíso pasaron los primeros expedicionarios españoles, como Diego de Almagro, Pedro de Valdivia, Juan de Orellana, Alonso de Quinteros, Juan Bautista Pastene, Juan Fernández y tantos otros aguerridos navegantes, que suplieron con valor y determinación la magra dotación de personal, recursos e instrumentos que fuera lo propio de dicha empresa colonizadora.

 

Anclaron también en su rada los bravos caphorneros, los balleneros de los cuatro vientos de la rosa, algunos piratas de gran  renombre, y tenaces corsos luchando por la necesaria libertad de los mares y de los pueblos. Los Changos de Quintil fueron testigos mudos en su caleta, mientras gobernadores, libertadores, armadores, negociantes, banqueros, cronistas y fotógrafos de los albores de dicho arte, sin contar misioneros y generosos filántropos, cada uno a su manera, vinieron unidos por la gran obsesión de la época…crear y sostener una tierra de libertades, grande y generosa que sólo los vastos océanos permiten mensurar. Así creció Valparaíso hasta llegar a ser la Perla del Pacífico, la misma que hoy dormita, por la imprevisión de algunos gobernantes y por el progreso de la tecnología del transporte que transforma los puertos y restringe con ello, el empleo local.

 

¿Valparaíso, renacerá ? Sí! Sólo en la medida en que sus hijos y sus leales amigos así lo quieran. La UNESCO ha dado un respaldo que apreciamos y agradecemos, pero el futuro está en manos de los propios porteños y de lo que seamos capaces de crear, al igual que los primeros navegantes, con los pocos recursos de que disponemos.

 

Entre ellos está el magnífico capital intelectual de investigación y docencia que la región siempre cultivó a través del trabajo tesonero de sus educadores desde los albores de su historia, como el que nos inspira, Don Eduardo de la Barra que afortunadamente no fue el único, porque también hubo pioneros como un Blas Cuevas, o infatigables prohombres como Santiago Severín o Juan de Dios Arlegui.

 

El Gran Valparaíso junto con los minerales, frutos y vinos de Aconcagua y del norte chico, también puede exportar conocimiento y formación, tanto académica como profesional partiendo de su densa red de escuelas, colegios, liceos e institutos, con sus tres universidades tradicionales y las nuevas que se han creado, y desde luego, con  su infrastructura de formación naval y marítima, de vocación continental.

 

Capital cultural del país, Valparaíso merece la distinción porque ha sido siempre una región generosa como para no encerrarse en un localismo estrecho y sin perspectivas. Su influencia se ha ejercido, y se ejerce aún, a lo largo del país y más allá de nuestras fronteras. Así lo prueban las obras de muchos porteños cuyos trabajos y éxitos iremos presentando en nuestras páginas, como estímulo hacia los más jóvenes.

 

Si! Valparaíso está hoy de fiesta, todo Chile puede unirse al regocijo de la única ciudad chilena conocida a través del mundo entero, cuyo solo nombre destila esa embriagadora poesía de lo lejano e imposible, y la promesa de la aventura sin temor a lo desconocido. Valparaíso es en todo el mundo, una palabra mágica y un sueño que invita a la vida… El puerto del Tercer milenario será la obra de aquellos que hoy se forman en sus aulas.  

 

 

Iglesia de La Matriz, Siglo XIX