“El Mercurio de Valparaiso por Internet /Año 176 - Nro. 60166 - Domingo 15 de septiembre de 2002

 

Gracias a la crónica

Valparaíso reverdece en las letras.

Durante los últimos tres años, Valparaíso fue el centro de cuantiosas publicaciones, incluso en el 2001 inspiró el cuádruple de obras que Santiago

 

Alfonso Calderón recopila crónicas de varios siglos

en su obra clásica "Memorial de Valparaíso".

 

Se afirma que Valparaíso es la ciudad más fotografiada de Chile, pero su presencia en la literatura chilena y universal no es menor. En ese sentido, no pasa inadvertida la mención que hace de ella el norteamericano Herman Melville en su magna novela "Moby Dick". Entre los libros nacionales, quizás es "Hijo de ladrón" -la obra maestra de Manuel Rojas- el relato que le ha conferido mayor identidad a la ciudad, con sus minuciosas descripciones de los cerros y de sus habitantes.

 

En los últimos tres años, los libros relativos al Puerto son numerosos, constituyendo todo un fenómeno en el ámbito editorial. La casi totalidad de ellos pertenecen a los géneros de crónica, memorias y reseñas citadinas.

 

Entre otros títulos que bosquejan la geografía porteña, se cuentan: "Valparaíso navega en el tiempo", de Franklin Quevedo; "Valparaíso, recuerdos y fantasías", de Hugo Rolando Cortés; "Valparaíso", de Leopoldo Sáez; "Ayer soñé con Valparaíso", de Manuel Peña Muñoz; "Historia de la literatura en Valparaíso", de Claudio Solar; "Valparaíso y otras yerbas", de Tomás Brons; "Leyendas y tradiciones de la región de Valparaíso", de Alfonso Larrahona; "Memorial de Valparaíso", de Alfonso Calderón; "Valparaíso, el violín de la memoria", de Sara Vial; "Mi libro de Valparaíso" (edición ilustrada con historietas anecdóticas y turísticas); y "Valparaíso, el mito y sus leyendas", de Víctor Rojas.

 

A estas obras habría que agregar los cuadernos con dibujos y textos de Lukas que aparecen periódicamente y otras publicaciones que entrelazan letras y plástica, como el libro "Cerros en movimiento", del fotógrafo Michael Jones.

 

Desde luego, la calidad de los textos es dispar. No pocos de ellos repiten alguna información ya ampliamente conocida, como la historia de la caleta El Membrillo, las mansiones del Cerro Alegre, o la influencia de los ingleses durante el siglo XIX. Sin embargo, el voluminoso escrito de Alfonso Calderón resume siglos de crónicas acerca de Valparaíso, haciendo un auténtico aporte. Por su parte, el libro de Leopoldo Sáez compone un eficaz atlas de consulta sobre nuestra ciudad. Y la investigación de Víctor Rojas recoge veinte años de trabajo sobre un aspecto inusual en este tipo de textos: habla del patrimonio intangible y el imaginario colectivo.

 

De todos modos, es significativo que nuestra ciudad durante el año pasado haya inspirado el cuádruple de títulos que el mismo Santiago, pese a la diferencia de tamaños. Conviene anotar, además, que históricamente Valparaíso ha generado más literatura de ficción que todo el resto del país, con algunas novelas notables como "Valparaíso, la ciudad del viento" y "En el viejo Almendral", ambas de nuestro "alcalde vitalicio" Joaquín Edwards Bello; y también posee méritos de sobra "Valparaíso, puerto de nostalgias", de Salvador Reyes.

Una mención aparte merecen las copiosas crónicas de Roberto Hernández, cuyos libros son un material de consulta obligado para cualquiera que desee escribir sobre el sinuoso derrotero histórico y urbano del Puerto.

 

La poesía, por último, de ningún modo está ausente. La sola palabra "Valparaíso" despierta connotaciones poéticas y, por lo mismo, se haya presente incluso en la obra de vates extranjeros que nunca pisaron sus calles. De cualquier modo, los versos que le dedicara Pablo Neruda en sus memorias "Confieso que he vivido" son una prueba elocuente de su potencia lírica.

 

 

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