Camilo Mori Serrano

 

(1896 – 1973)

 

 

 

“Entre sus vecinos más connotados (del Cerro de la Bella Vista) están el pintor Camilo Mori Serrano (1896-1973) (Vid. Santo Domingo, Cerro) y Emile Dubois.

 

Mori (Premio Nacional de Arte 1950) vivió en Calle Oriente  (Rudolph). Estudió en el Liceo Eduardo de la Barra y en la Universidad de Chile. Su viuda, Maruja Vargas, de 100 años, cumplidos el 8-12-00, vive aún por temporadas en la casa negra de tejas rojas. Tenían en el cerro un par de vecinos que no se querían mucho : los dos Pablos, de Rokha y Neruda.” (1)

 

Vida (2)

Pintor chileno. Nació en Valparaíso el 24 de septiembre de 1896 y murió en Santiago el 7 de diciembre de 1973. En 1914 ingresó a estudiar a la Escuela de Bellas Artes de Santiago, donde fue alumno de los maestros Juan Francisco González, Richon-Brunet, Alberto Valenzuela Llanos y Agustín Undurraga.


En 1920 realizó su primer viaje a Europa, en forma particular y con mucho esfuerzo se estableció en París, viajó también a Italia y España. En París realizó estudios en talleres y academias libres de Montparnasse, donde vivió la efervescencia del centro artístico y cultural del mundo. Tuvo contacto con los grandes maestros de la vanguardia, conoció a Juan Gris y fue impactado profundamente por la obra de Cezzane, que significó una influencia decisiva para el posterior desarrollo de su obra. Participó en el Salón de Otoño de París y regresó a Chile después de tres años de ausencia.


En 1923 participó en la creación del Grupo Montparnasse junto a Luis Vargas Rosas, José Perotti, Enriqueta Petit y Julio Ortiz de Zárate, quienes renovaron el medio cultural chileno, difundiendo la autonomía de los medios plásticos y una pintura más vanguardista, cercana a los postimpresionistas y fauvistas.

 

En 1929 Camilo Mori fue enviado a París por el ministro de Instrucción Pública como inspector de un grupo de veintiséis jóvenes artistas destinados a continuar estudios y perfeccionarse en Europa. Mori fue el líder absoluto de esta promoción de jóvenes que más tarde fue conocida como la Generación del ‘28, cuyos artistas más relevantes fueron Julio Ortiz de Zárate, Isaías Cabezón, Inés Puyó, Augusto Eguiluz y los escultores Julio Antonio Vásquez y Laura Rodig.

 

En ese segundo viaje a Europa, Mori perfeccionó sus estudios en el terreno de las artes decorativas, donde el afiche fue la especialidad que más le atrajo, convirtiéndose en uno de los grandes innovadores de éste en el medio nacional chileno. Recibió la influencia de la Escuela de París y se relacionó con importantes artistas como Picasso y Braque.


Camilo Mori fue una figura multifacética: en el transcurso de su carrera desarrolló importantes actividades docentes y gremialistas. Desde 1928 a 1929 fue director del Museo Nacional de Bellas Artes; en 1933 fue profesor de dibujo y color en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile, cargo que ejerció por tres décadas (NdE.: y en la Escuela de Valparaiso entre 1959 y 1965). También fundó y presidió la Asociación de Pintores de Chile y la Asociación de Cartelistas de Chile.

En 1937 viajó a Estados Unidos donde permaneció dos años, durante su estadía decoró el pabellón de Chile en la Feria Mundial de Nueva York. En 1940 recibió el primer premio en el Salón Oficial; en 1950 obtuvo el Premio Nacional de Arte. Desde 1951 a 1954 fue reelegido presidente de la Asociación de Pintores y Escultores de Chile.


En el año 1957 viajó nuevamente a Europa donde tomó contacto con los nuevos movimientos de arte que influyeron en el estilo de su última etapa artística.

Trayectoria (2)

Camilo Mori, en su larga vida artística, evolucionó de la tendencia realista de Álvarez de Sotomayor a telas no objetivas y al "pop", que realizó en los años sesenta. En el período intermedio hubo una amplia faceta de trabajos de distinta influencia que dieron cuenta de su ductilidad estilística, sin embargo siempre estuvo presente en sus lienzos un tono poético profundo. El matiz sentimental, la delicadeza especial y el tono de tranquilidad y distinción que invadió sus objetos, se encuentran en cualquiera de sus obras, sea de naturaleza objetiva o abstracta. Señalado por la crítica como un "buscador incansable", la actitud de Mori frente al arte fue una incesante búsqueda que se reflejó en su obra marcada por múltiples facetas. Su espíritu reveló extraordinaria versatilidad, parecía siempre estar atento a los estímulos externos, lo que le permitió descubrir siempre nuevos horizontes estéticos.

 

Como resultado del primer viaje a Europa, la obra de Mori reveló una renovación de su registro, fruto de las influencias de la modernidad ("Circo"). Más tarde, en su segundo viaje junto al grupo generacional del ‘28, conoció el cubismo, estilo por el que manifestó mayor adhesión ("El orador"). Durante esta época incursionó en las artes decorativas, especialmente en el cartel publicitario. Su capacidad para el diseño y su innato sentido del color se demostraron en sus afiches que resultaron verdaderas innovaciones para el medio artístico chileno de esos años.


Mientras realizó sus estudios en París, Mori alcanzó en sus obras una notable compenetración emotiva y técnica con los temas; sus mujeres y modelos masculinos tomaron una vitalidad intensa y en los paisajes urbanos surgió el espíritu de cada ciudad. Afinó sus percepciones y sus medios plásticos, el dibujo era justo, suelto, expresivo; el color profundo buscó los contrastes de tonos extremos; la pincelada fue rica, empastada y sensual. Algunos han definido este período como el de un expresionismo moderado, semejante al que cultivan ciertos pintores franceses de esos años. Algunas obras de ese período son "El boxeador" de 1923, "La viajera" de 1926, "Carrusel" de 1926, "Retrato de Nora" de 1924.


Mori cultivó una etapa surrealista a partir de su estadía en Estados Unidos a fines de los años ‘30 ("El sueño" de 1939). Durante los ‘50 el pintor se dedicó a estampar las callejuelas, muros y rincones sombríos de su Valparaíso natal ("Subida de cerro"). Otro período de su trayectoria fue cuando prescindió de lo real y se inclinó hacia el informalismo y la abstracción ("Paisaje desértico"). La pintura de Camilo Mori estuvo siempre regida por razón e intuición, todo el esfuerzo del artista en su último período se dirigió hacia la armonía de la realidad interior y de su plasmación morfológica.

 

                

 

 

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Fuentes :

 

(1)                     Leopoldo Sáez Godoy «Valparaíso. Lugares, Nombres y Personajes. Siglos XVI – XXI »

(2)                     Texto tomado de y vinculado al sitio educativo www.portaldearte.cl propiedad de Philips Chile y auspiciado por el Ministerio de Educación.